Introducción

Muchas empresas consideran que la implantación de un almacén automático supone el final del proceso de optimización logística.

Sin embargo, la realidad suele ser muy distinta.

En un reciente proyecto desarrollado por Cetus Aberdeen para una empresa industrial del sector siderúrgico nos encontramos con una instalación completamente automatizada, equipada con transelevadores, cassettes para materiales largos y un Sistema de Gestión de Almacén (SGA) perfectamente operativo.

El almacén funcionaba correctamente.

No existían averías.

No existían cuellos de botella evidentes.

Sin embargo, los datos contaban otra historia.

Cada día se realizaban miles de movimientos cuya secuencia era técnicamente correcta pero no necesariamente eficiente.

La pregunta era sencilla:

¿Está el almacén tomando las mejores decisiones posibles cuando decide dónde almacenar cada material?

Y la respuesta fue sorprendente.

El problema oculto

En muchos almacenes automáticos la ubicación de entrada se decide mediante reglas relativamente simples:

  • Primer hueco libre. 
  • Zona asignada por familia. 
  • Equilibrado de ocupación. 
  • Cercanía a una boca determinada. 

Estas reglas funcionan.

Pero ignoran completamente la historia.

Ignoran:

  • Qué referencias suelen salir juntas. 
  • Qué materiales tienen mayor rotación. 
  • Qué pedidos se repiten continuamente. 
  • Qué zonas generan más recorridos. 

Es decir…

Cada nueva ubicación se decide sin aprender de lo ocurrido durante los últimos años.

Una decisión que condiciona miles de movimientos futuros

Cada cassette mal ubicado provoca posteriormente:

  • más recorridos del transelevador 
  • más desplazamientos de operarios 
  • mayor tiempo de preparación 
  • mayor congestión 

Una única decisión puede afectar cientos de movimientos futuros.

El enfoque de Cetus Aberdeen

En lugar de modificar directamente el funcionamiento del almacén, desarrollamos primero un gemelo digital ligero capaz de reproducir exactamente el comportamiento del sistema actual.
Solo después comenzamos a preguntarnos:
¿Qué habría ocurrido si el almacén hubiera tomado decisiones diferentes?
Ese fue el inicio del proyecto.

En el próximo artículo veremos cómo un gemelo digital permite validar un algoritmo antes de implantarlo en producción.

Conclusión

Los almacenes automáticos generan enormes cantidades de información.

La mayoría únicamente la almacenan.

Nosotros la utilizamos para mejorar continuamente las decisiones del almacén.

Porque el verdadero valor de un almacén inteligente no está en mover automáticamente un cassette.

Está en decidir correctamente dónde debe colocarse antes de que llegue.

¿Quieres saber cuánto podría mejorar la productividad de tu almacén automático?

En Cetus Aberdeen desarrollamos algoritmos de optimización, gemelos digitales y herramientas de analítica avanzada que permiten validar las mejoras antes de implantarlas en producción.

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